El nudo de la pajarita

Como parece que últimamente a todo el mundo le ha dado por casarse, en el último par de años he tenido que renovar el fondo de armario para seguir saliendo como un pincel en las fotos sin que luego al compararlas se me vea vestido siempre exactamente igual, y sin tener que gastarme chorrocientos dólares cada vez.

Con esa excusa, y por dejar al hipster toronteño que llevo dentro salirse con la suya de vez en cuando, este año he añadido al repertorio una pajarita. De las de verdad, de hacer el nudo cada vez que te la quieres poner y luego mirar por encima del hombro a los que llevan una simple corbata. Porque sí,el nudo de la pajarita tiene mucho más intríngulis que el de la corbata y eso te da derecho a mirar por encima del hombro. O a lo mejor es simplemente la falta de costumbre, pero vamos, no recuerdo yo la misma satisfacción tras pasarme una hora delante del espejo para conseguir hacerlo bien, ni recibir luego tantos piropos en las bodas.

Un subidón de subirlo a Snapchat y todo, no digo más.
Un subidón de subirlo a Snapchat y todo, no digo más.

El caso es que mientras para elegir el color de la pajarita siempre puedes mandar un mensaje con foto a alguien que no sea daltónico para que te diga si pega o no pega con el traje, a la hora de hacer el nudo estás sólo ante el peligro. Y como la pajarita es mucho más corta que la corbata no vale eso de que alguien lo haga, se la saque por encima de la cabeza y te la pase. Hay que aprender.

Por suerte vivimos en 2016 y en YouTube hay videos para aprender a hacer cualquier cosa, y el mejor vídeo que he encontrado sobre cómo hacerse el nudo de la pajarita es éste. Principalmente porque los pasos son hacer un loro, hacer un pez y hacer un elefante; pero también por consejos como “si queda perfecto parece una pajarita de clip, y eso tampoco es bueno” y “al final de la fiesta deshaz el nudo para que la gente vea que es una pajarita de verdad”.

El único lío del vídeo es cuando dice que hay que hacer un giro “counter clockwise” (en sentido opuesto a las manillas del reloj), que mirando en una pantalla a un tío en frente de un espejo mientras tú mismo te ves en otro espejo y te imaginas mirando un reloj se vuelve un poco complicado el asunto de hacia dónde giran las cosas. En realidad basta con hacer esa parte con la mano izquierda y centrarse en el objetivo final de dónde tienen que quedar los lazos para que el invento funcione.

Mi otro problema es que, mientras aquí en Canadá lo de la pajarita tiene su gracia, yo cada vez que me imagino en una boda en España con la camisa blanca, el chaleco y la pajarita veo a la gente confundiéndome con el camarero… pero lo mismo hay que empezar a exportarlo.