Las pimientas ninja

El hombre, por su naturaleza curiosa, se pregunta cosas. Estas preguntas son las que muchas veces dan paso a ampliar nuestro conocimiento. Por ejemplo, Newton se preguntó “¿por qué narices me ha caído esta manzana en la cabeza?”, y eso dio paso al descubriendo de la fuerza de la gravedad que ahora medimos precisamente en Newtons (cuando lo correcto sería medirlo en manzanazos, creo yo).

En el caso de los españoles, las preguntas se vuelven mucho más filosóficas: playa o montaña, carne o pescado, ir a misa o ir a repicar las campanas (ni punto de comparación, a repicar campanas de cabeza)… pero hay una pregunta que las supera a todas. No se trata de qué te apetece, o de qué te gusta más. Es una pregunta vital que te define como persona: ¿chorizo o salchichón?

Yo personalmente no tengo ninguna duda: chorizo. Está más rico y hay mucha más variedad. Puedes comprarte un chorizo ibérico y comértelo sólo con un poco de pan, puedes hacerte bocatas sólo de chorizo o de chorizo y queso, puedes hacer chorizo frito, chorizo a la sidra, pasta con chorizo, chorizo de pamplona, huevos rotos con chorizo… Sólo por los bollos preñaos deberíamos postrarnos ante el chorizo, pero es que su grandeza va más allá del ámbito culinario y puedes incluso resumir la situación socio-económica de España con un rotundo “hay mucho chorizo y poco pan”. De hecho, cuando escribieron el guión de Forrest Gump se decidieron porque Bubba fuese un friki de las gambas porque si se ponen a recitar las posibilidades del chorizo aún estaríamos viendo la peli.

Ojo, que el salchichón está muy bueno, y el buen salchichón es una cosa estupenda. De hecho la novia de mi cacho-carne te hace un bocata de salchicón ibérico, queso de oveja, mostaza y mayonesa que te cagas, y eso no es factible con el chorizo. Pero aún así no es competencia, principalmente porque el salchichón carga con un lastre muy pesado: las pimientas. No hay cosa que más jorobe que estar comiéndote una rodajita de salchichón y morder sobre una de esas pequeñas bombas picantes que te dejan la lengua anestesiada para el resto de la comida.

Pimientas ninja en el salchichón
Ahí están, agazapadas y dispuestas a joderte el bocata.

Después de cientos de años de evolución y estudio, doy por sentado que las pimientas son imprescindibles para un buen salchichón, y no que los españoles somos subnormales. Pero ¿no se pueden picar bien pequeño y mezclar con todo lo demás, como hacían mi padres con las verduras que no nos gustaban?

Lo dicho: chorizo rules!

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Ya hay un comentario a este artículo

  1. Pah-put-xee dice:

    Pues a pesar de todo yo soy más de salchichón que algunos «chorizos» no me gustan nada.