¡Socorro, un eclipse!

El ocho de abril de este año hay un eclipse total de sol que se va a ver perfectamente desde el sur de Ontario y Quebec. Toronto está justo fuera de la trayectoria para ver el eclipse total, pero los suertudos en la curva de Hamilton (Ontario) a Gander (Nueva Escocia y Labrador) lo van a ver enterito. Va a pasar entre las tres y las cuatro de la tarde, y siendo abril seguramente la probabilidad de que el día salga suficientemente bueno para verlo es bastante alta. En resumen, un día que podría molar bastante… pero que el Toronto District School Board (la junta escolar de Toronto) ha decidido boicotear.

El mapa de por dónde se va a ver bien el eclipse.

En Canadá el calendario escolar tiene espolvoreados unos cuantos días al año que se llaman Professional Activity Days, Professional Development Days o Pedagogical Days. Básicamente consisten en que los niños no tienen clase porque los profesores van a jornadas de formación o se quedan sacando adelante todas esas tareas administrativas para las que no tienen tiempo. Hay quien se queja, pero en general los PA Days están asumidos y quienes llevan las guarderías o cuidado extraescolar suelen estar abiertos para, por un módico precio, ayudar a los padres con el marrón de un día sin colegio.

Bueno, pues resulta que a alguien en la junta escolar le dan muy mal rollo que la luna pase por delante del sol, y han acabado decidiendo que lo mejor es mover al ocho de abril un PA Day que caía cerca para que los niños no tengan colegio el día del eclipse. Su razonamiento:

  • Mirar directamente al sol durante un eclipse puede ser muy malo para los ojos, así que peligro.
  • El eclipse es a la hora de volver los niños a casa y va a hacer que esté todo muy oscuro, así que más peligro.

A mi me parece que lo que no nos están contando es que creen que durante el eclipse los niños se convierten en lobos, o descubren sus superpoderes como en Heroes. Pero el caso es que con estos argumentos la junta ha convencido a las otras juntas escolares de Ontario y al propio Ministerio de Educación de la provincia de que ese día los niños mejor que se queden en casa. Y la junta escolar de los colegios francófonos de la que depende el cachito-carne ha decidido que, como ellos no tienen un PA Day que caiga cerca, pues que día de colegio a distancia que se ve que salió muy bien durante la pandemia.

Y a ver, a mi lo mover el PA Day que ya estaba ahí me parece innecesario, pero es verdad que da igual que sea un día u otro. Lo que me parece totalmente ida de olla es el pánico total que están causando y sobre todo lo de directamente pasar a «día de aprender desde casa, por si acaso el peligro». Por ejemplo, lo de que va a estar muy oscuro por el eclipse (un total de cuatro minutos si tienes la suerte de estar en la curva donde se va a ver completo) parece de coña teniendo en cuenta que los niños vuelven a casa todos los días de invierno, que a a las cuatro de la tarde de Diciembre no describiría yo Toronto de luminoso precisamente.

La junta electoral hablando de lo del eclipse.

Pero hay dos comentarios en la noticia según la publica Global News que de verdad parecen sacados de un capítulo de Los Simpsons. El primero:

Los padres pueden aprovechar la oportunidad de un día único en abril para enseñar a sus hijos sobre astronomía. «Es una gran oportunidad para que la gente coja el día libre, disfrute de algo que definitivamente no volverá a estar cerca hasta dentro de 100 años.»

Sí, claro. Pero ¿sabes quien está muy bien preparado para aprovechar oportunidades únicas para enseñar? Los profesores de los colegios. Fíjate que hasta les pagamos para que lo hagan (no mucho, eso es verdad). Seamos sinceros: ¿es más probable que los padres cojamos un día de vacaciones y pasemos de nuestros trabajos durante dos semanas para prepararnos una clase maestra de astronomía de ocho horazas? ¿o que intentemos seguir contestando correos del jefe y mientras les pongamos un vídeo en YouTube para que a la media hora nuestros hijos estén viendo Spidey y sus Asombrosos Amigos? Y oye, también cuando sale un día con solete es estupendo para cogértelo libre e ir al parque a jugar con tus hijos, pero no cerramos el colegio y obligamos a los padres a «aprovechar la fantástica oportunidad».

Segundo comentario:

«¿Realmente podemos garantizar la seguridad de todos los niños cuando no hay adultos en el autobús que los supervisen y les digan que no miren, o que solo miren con gafas?»

Yo creo que legalmente el conductor del autobús tiene que ser un adulto… que tiene que estarse atento a la carretera y no a ver si los niños miran al eclipse sin gafas de sol o intentan sacar punta a un lápiz metiéndoselo en la oreja al de al lado y esperando que venga un bache, vale, pero cierto nivel de capacidad para evitar catástrofes sí espero del conductor. Y no, no podemos garantizar la seguridad de los niños cuando van en un autobús en el que no hay ni cinturones de seguridad, que el eclipse es una vez cada cien años pero frenazos conduciendo por Toronto debe dar como quinientos cada día.

Además, este segundo comentario viene de esa idea de que los niños necesitan supervisión constante y protección total del mundo exterior. Aquí estamos los padres millenials en 2024 usando inteligencia artificial y análisis de datos intentando criar personitas responsables capaces de tomar sus propias decisiones, y mientras los profesores (que pasan la mayor parte del día con nuestros hijos) se sienten incapaces de enseñarles que no hay que mirar al sol directamente porque te quemas las retinas. ¿Qué más cosas se sienten incapaces de enseñarles? ¿Que no hay que beber lejía? Porque entonces dejémosles en casa también el día que toca fregar el suelo del colegio, por si acaso se queda una botella a mano.

Me parece una discusión surrealista, sobre todo por la cantidad de padres que automáticamente se han subido al vagón de que esto es importantísimo y muy buena idea que no haya colegio ese día por si acaso. Y yo de verdad creo que esto de no salir de casa porque hay un eclipse es porque alguien cree en las brujas y el fin del mundo, y nadie se atreve a llevarles la contraria porque es la persona que lleva donuts a la oficina los viernes.

O lo mismo es que ya he entrado en otra etapa de paternidad, esa de «cuando yo era pequeño saltábamos de los aviones sin paracaídas, vuestra generación es que habéis crecido entre algodones siempre con tantos cascos para la bici y rodilleras para patinar».

Pero bueno, al menos vamos a ver un buen eclipse, que eso sí mola.


Actualización: El eclipse pasó. En casa salió un día muy nublado y molar, lo que es molar, moló un minuto. Y no hubo ninguna desgracia, así que la junta escolar estará muy contenta con sus decisiones. Si alguien quiere leer cómo fue el eclipse, recomiendo el artículo de Wait but Why.


Comentarios

2 respuestas a «¡Socorro, un eclipse!»

  1. Avatar de Pah-put-xee

    ¿Cuál es la novedad? ¡A los del colegio yo no los entendía ni cuando iba a clase! Lo importante es que si dejas a tu hijo salir a ver el eclipse no permitas que se acerque demasiado (je, je)

    1. Yo mi niño en primera fila que lo vea bien, y que le de el calorcito en la cara 🙂

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