Baja de paternidad: último día

Tras ochenta y seis días estupendos, mañana mi cacho-carne encenderá el ordenador a las nueve de la mañana para ponerse a trabajar, y el cachito-carne irá a la guardería por primera vez en su vida. Hoy se acaba la baja de paternidad.

Hace cinco años escribí esto sobre la depresión de los domingos que provoca pasar de un fin de semana estupendo a volver a currar:

La culpa es del lunes por la mañana, que hace que el domingo por la tarde no pueda pensar en otra cosa que en la semana que empieza y el fin de semana que se acaba dejándome con una sensación de «ya no merece la pena hacer nada, esto es un asco» que me bloquea. Y como estoy bloqueado no hago nada, y como no hago nada me aburro, y como me aburro y no hago otra cosa que pensar en que me aburro porque es domingo por la tarde pues el domingo por la tarde me muero del asco. A ver si os creéis que no lo he pensado ya.

enquepiensauncalcetin.com

Pues imaginad cómo está siendo hoy, después de tres meses en los que en vez de estar trabajando hemos estado dándonos un buen paseo cada mañana (unos cinco kilómetros al día), bajando en bicicleta a la playa, videollamando a los abuelos, jugando con la mesita de agua o yendo al splash-pad para aguantar el calor… tres meses en los que el mundo entero ha girado en torno a tres simples cosas: comer, dormir y entretenerse entre medias.

Sí, ha habido ratos aburridos a más no poder, porque hay un límite de cientos de veces que un adulto puede decir «cucú-trás» o meter y sacar un trapo de un cajón sin pensar en qué otras cosas podría estar haciendo. Y días frustrantes porque al cachito-carne le dolían los dientes o le daba por no dormir la siesta (con su consiguiente debacle emocional un rato después). Y siempre nos quedará la espinita de no haber podido ir a España y pasar todo un mes con la familia como habíamos planeado, o jugar en los columpios del parque y hacer amigos yendo a actividades para niños en el barrio.

Pero hemos disfrutado todo lo que hemos podido, y hemos creado suficientes recuerdos para que cuando hablemos de 2020 no sea sólo para quejarnos de la pandemia y el confinamiento. Porque una de las cosas que he aprendido estos meses es que ser feliz es sobre todo una cuestión de actitud y de disfrutar de lo que tienes en esta vida.

Ya sé que suena a topicazo, y creedme que me gustaría tener algo más sesudo, original y profundo que dejar como consejo para futuros padres y la humanidad en general, pero es que ya está todo dicho:

  • Al mal tiempo, buena cara
  • Si la vida te da limones, haz limonada
  • Always look at the bright side of life
  • Si llueve, sal a jugar en los charcos (ésta es del cachito-carne)
  • Si hace demasiado calor para salir a jugar, come helado (ésta también)

¿Y quién me ha enseñdo esto? Pues el cachito-carne, claro. Porque a él le ha dado igual la pandemia cuando ha descubierto lo que mola andar, saltar en los charcos que deja la lluvia, oler la menta del jardín, bajar en bici a la playa, el helado, hacer pedorretas, la piscinita en casa de los grands-parents, ir de camping, o comer mazorcas de maíz. Y haber estado a su lado para todas esas cosas de verdad que es algo extraordinario e inolvidable.

Todo el amor del mundo a la cacho-wife por insistir desde el día uno en que la baja de paternidad se cogía sí o sí.

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Hay 4 comentarios a este artículo

  1. pah-put-xee dice:

    No cabe duda que vas a ser un gran padre, ¡qué c… ya eres un gran padre!

    1. dresde dice:

      Gracias, papá 🙂

  2. lemagoo dice:

    no tienes ni idea de cuanto y cómo me alegro que alguien pueda…hoy palabras no tengo, pero si una sonrisa, y espero que con eso baste, buen día!

    1. dresde dice:

      Una buena sonrisa vale mucho. Buen día!