El Pac-Man del Monstruo de las Galletas

Hoy estaba siendo uno de esos días cualquieras hasta que he visto un tweet de Barrio Sésamo que ha puesto mi mundo patas arriba:

La verdad es que he pinchado en el enlace esperando ver algún juego tontillo para niños con el que entretenerme durante no más de cinco minutos, pero me he econtrado con todo un Pac-Man del Monstruo de las Galletas así que los cinco minutillos van camino de convertirse en treinta y seis horas seguidas.

A primera vista parece que es simplemente el Pac-Man con otro diseño gráfico, y que el objetivo es el mismo: comerse las bolitas pequeñas (son guisantes) y comerse una bolita grande (son galletas) cuando quieres darle cera a los fantasmillas (que son marcianitos Yip-Yips). Pero si empiezas a jugar así pierdes en seguida. Hay que leerse las dos líneas de instrucciones porque los de Barrio Sésamo se lo han currado mucho más.

El objetivo es comerse todas las galletas, no todos los guisantes, y las galletas están en constante movimiento. Pero para comerte a los marciantos tienes que comerte los guisantes. Según vas comiendo guisantes se va recargando tu barra de verduras, y cuando está llena los marcianitos se convierten en vegetales (he reconocido zanahorias, berenjenas, brócoli y rábanos) y es cuando te los puedes comer para conseguir un puñado de puntos.

 

pac-man del monstruo de las galletas
yipyip-yipyip-yipyip COOOKIE!

No he jugado sufieciente pero ya puedo decir que a partir del cuarto nivel los marcianitos empiezan a ponerse serios y no creo que el nivel de dificultad esté pensado para niños, o los niños vienen ahora muy preparados. El diseño gráfico en plan pixelado me parece muy bien escogido, y los efectos de sonido podría decir que incluso superan al orginial, sobre todo cada vez que te comes una galleta.

Y todo esto con un trasfondo educativo: si en la vida lo único que te importa es pasar de pantalla te comes sólo las galletas, pero si quieres hacer las cosas bien te comes todas las verduras, empezando por los guisantes. Si tuviera hijos, mañana en vez de ir al colegio se quedaban en casa aprendiendo esta valiosa lección sobre vida y nutrición.

Este juego es una alegría más de las muchas que en esta vida me ha dado el Pac-Man, empezando por horas de entretenimiento sano (sí, he dicho sano, cientos de horas que podía haber estado drogándome por ahí pero estaba en casa, ¿no?) y terminando con los torneos de Pac-Man de Meloncorp. Y todo esto me lo ha dado el Pac-Man sin decir ni una sola vez «oye, estás pasando más tiempo con tu novia que conmigo», que al revés sí pasa.

Así que larga vida al Pac-Man y un aplauso para Barrio Sésamo por esta genialidad.


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