Una nueva etapa

Bueno, pues ha llegado el momento de empezar una nueva etapa y dejar atrás la estupenda vida del parásito social: mi cacho-carne ya tiene trabajo en Toronto. Un trabajo genial que nos va a dar muchas alegrías a todos los que le rodeamos, en una empresa tan nueva que aunque ya están trabajando en varios proyectos aún no tienen ni logo, con un jefe estupendo y un horario que nos va a permitir seguir disfrutando incluso de las innatas dotes para la panadería que hemos descubierto en mi cacho-carne… pero trabajo al fin y al cabo.

Es decir, a partir de ahora tenemos que trabajar y ser productivos todos los días de nueve de la mañana a cinco de la tarde, y la primera consecuencia es tener menos tiempo para escribir en el blog. Tampoco hay que asustarse, que ya hemos compaginado antes la vida laboral con este estudio socioantropológico de la humanidad en general en el que llevamos trabajando desde 2007, pero sí nos va a obligar a re-organizarnos un poco. En los últimos meses hemos escrito cuando nos ha venido en gana, ya fuese un jueves a media noche o un martes a las diez de la mañana, y eso no va a poder ser. Habrá que acostumbrarse a volver a escribir por las tardes y los fines de semana.

Lo bueno es que a base de tener que salir a la calle y tener dinero para pagarnos aventuras vamos a tener nuevas y emocionantes cosas que ir contando. Por ejemplo habrá más viajes a destinos exóticos y anécdotas de lo que de verdad significa vivir en Canadá como uno más… pero mejor porque ya os digo que el trabajo es la bomba: para empezar este mes vamos a tener dos perritos en la oficina, y siempre salen cosas buenas cuando juntas perros con calcetines y tormentas de nieve.

Simplemente quería avisaros. Y compartir las buenas noticias, porque ya imaginareis que por aquí estamos locos de contentos 🙂