Icycle: carreras de bicicletas sobre hielo

Ya os he hablado alguna vez de Bike Pirates, el taller de bicicletas sin ánimo de lucro en el que pasé muchas horas de voluntario mientras se arreglaban mis papeles de inmigración. Pues un buen sábado de febrero me apeteció ir allí a echar un rato porque no había ido desde noviembre, y aunque sé que allí va gente muy friki la verdad es que cuando me encontré con un par de personas poniendo clavos en las ruedas de sus bicicletas me quedé ojiplático del todo.

rueda de bici con clavos para el hielo
¡Tal como os lo cuento! (Foto de Vic Gedris)

Resulta que ese día se celebraba una carrera de bicicletas sobre hielo. Tal como suena: carrera, bicicletas, hielo. Los clavos en la rueda son la parte que permite juntar las tres cosas en un mismo evento que, como en Norteamérica todo tiene un nombre molón, se llama Icycle. Por alguna razón que me cuesta entendera alguien le sobrabra una bicicleta para la carrera, y tampoco sé muy bien por qué me la ofrecieron para que participase en la carrera….

Tras pensarmelo un rato acepté la oferta, por una sencilla razón: vaguería. La idea de poner clavos a las ruedas mola, pero si os fijáis en las fotos los clavos no se ponen al tuntún, sino que siguen patrones muy determinados y hasta tienen en cuenta que la carrera es dar vueltas a un circuito girando siempre a izquierdas así que necesitas más clavos en ese lado. Como además estamos hablando de unos quinientos clavos por rueda, el proceso se lleva unas siete horas de tu vida. Así que puestos a probar mejor hacerlo con una bici ya preparada, ¿no?

Pero cuando llegué al circuito (una pista de hockey hielo al aire libre) me di cuenta de que quizá no había pensado a fondo el asunto y me entraron las dudas. Primero porque había salido de casa a mediodía con el solete y para ir en metro, así que no iba en absoluto vestido como para pasarme tres horas jugando en el hielo. Y segundo (aunque no por ello menos importante), entre el hielo y los clavos la carrera en cuestión podía ser peligrosilla y yo ni siquiera tenía casco. Pero me dejaron unos guantes, me dejaron un casco y no sé si se oyó un «no hay huevos» o me lo imaginé yo, pero el caso es que al final me apunté.

Registrarse para participar este año costaba $15 para cubrir el alquiler de la pista, el seguro que hace falta cuando te propones hacer una tontada de este calibre, los premios y la entrada a la fiesta de después. Lo de la entrada a la fiesta además va al fondo de ayuda de emergencia a los mensajeros en bici de Toronto, así que en total parece un precio muy aceptable. La carrera en cuestión se desarrolla en varias mangas con rondas clasificatorias y una gran final. Y cuando digo «gran final» es que es grande de verdad: en vez de ser cinco vueltas como las rondas clasificatorias son veinte, y el circuito es el doble de largo.

icycle-bmx
Con todo prestado, menos el valor. (Foto de Vic Gedris).

En la primera ronda nos separaron por categorías, y a mí me pusieron en la de BMX porque es la bici que me habían dejado. Para ser justos yo tenía que haber corrido en la de «BMX sin frenos», pero el caso es que no se me dio mal: aguanté tres vueltas y media persiguiendo al primero de cerca, y aunque las piernas no me dieron para llegar a cinco vueltas quedé segundo y me clasifiqué para la segunda ronda. Todo ello sin caerme ni una sola vez pese al hielo y la falta de frenos de mi bici. A partir de ahí seguramente me habrían humillado porque una BMX no puede competir con una bici normal, pero no hizo ni falta: como iba francamente mal vestido para el frío me perdí la segunda ronda por estar en los vestuarios calentándome los pies en una estufa.

Al final llegué a casa doce horas después de lo que pensaba y heladito de frío (las cervezas de la fiesta de después ayudaron mucho, ojo) pero bien contento de haber probado otra de esas locuras canadienses que nunca en mi vida había imaginado ni siquiera que existían. Ahora la pregunta es, ¿tendré valor para participar en Icycle 2015? Os dejo con las fotos que me han dejado publicar un par de fotografos majetes que estaban por allí y me han dado permiso para usarlas (Martin Reis y Vic Gedris, pinchad en los nombres para ver más fotos), y me decís qué os parece la idea. Mamá, tú no hace falta que digas lo que piensas que ya me lo imagino.